Confesiones de un viejo Financiero a un CFO actual
Ser financiero no es posar con un MacBook y un café de 6 euros mientras escribes frases motivacionales para LinkedIn. Es más parecido a ser árbitro en un partido de barrio: nadie te aplaude, todos te gritan, y cuando fallas… se entera hasta el del bar que no sabe ni leer un balance pero opina como si fuera Warren Buffett. Y ojo, no estamos aquí solo para que los números cuadren como un sudoku: estamos para que esos números tengan sentido, iluminen decisiones y eviten que la empresa se estrelle.
