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Concursos de acreedores al alza, morosidad disparada y pymes endeudadas marcan un presente crítico y un futuro inmediato de riesgo para el tejido empresarial español.
La fotografía del sistema financiero español en 2025 refleja un equilibrio delicado: los bancos muestran fortaleza en solvencia y beneficios, pero al mismo tiempo endurecen sus criterios de crédito ante el repunte de suspensiones de pagos y concursos de acreedores. Esta prudencia, aunque lógica desde el punto de vista de la estabilidad bancaria, está tensionando la liquidez de las pymes y anticipa un desafío mayor: el vencimiento de los préstamos ICO en 2026.
Contexto macroeconómico
La economía española ha mantenido un crecimiento en 2025 apoyado en el consumo interno y el turismo, pero los indicadores estructurales muestran vulnerabilidades que anticipan riesgos para 2026:
- PIB:
- España crece en torno al 2,5–2,8% interanual, por encima de la eurozona (≈0,9%).
- Sin embargo, este avance se apoya en factores coyunturales (empleo, gasto público, turismo) mientras la inversión empresarial sigue débil, especialmente en bienes de equipo.
- La demanda externa neta aporta negativamente: las exportaciones de bienes no remontan y la dependencia del turismo es excesiva.
- Inflación y costes financieros:
- La inflación se ha moderado respecto a 2023–2024, pero persiste en servicios y alimentos, con repuntes en energía.
- Los tipos de interés han bajado ligeramente, pero siguen altos en comparación con la década anterior, lo que mantiene la financiación empresarial cara.
- Deuda y déficit público:
- La deuda pública se mantiene en torno al 104% del PIB, una de las más elevadas de la eurozona.
- El déficit público ronda el 3% del PIB, por encima de los objetivos de estabilidad, con fuerte gasto en comunidades autónomas y prestaciones sociales.
- Empresas y pymes:
- La facturación empresarial se ha estancado en 2025 tras el repunte de 2024.
- Las pymes siguen arrastrando altos niveles de endeudamiento y dificultades para acceder a crédito competitivo.
- El esfuerzo financiero ligado a la deuda comercial es todavía un 71% mayor que en 2022, pese a la ligera caída de tipos.
Escenario internacional
El escenario internacional para 2026 se perfila como un crecimiento débil y lleno de riesgos: el Banco Mundial prevé un PIB global de apenas 2,4%, el FMI lo sitúa en torno al 3,1%, y la OCDE en 2,9%. En todos los casos, las proyecciones son inferiores a la media histórica y acompañadas de advertencias sobre tensiones comerciales, inflación persistente y conflictos geopolíticos.
- Banco Mundial: crecimiento mundial del 2,4% en 2026, tras un 2,3% en 2025. Se trata de una recuperación muy leve y por debajo de la media histórica.
- FMI: estima un crecimiento del 3,1% en 2026, algo mejor que el Banco Mundial, pero aún débil frente al promedio de 3,7% de 2000–2019.
- OCDE: mantiene su previsión en 2,9% para 2026, con revisiones a la baja en Europa y especialmente en Alemania.
Economías avanzadas
- Crecimiento limitado: 1,4% en 2026 según el Banco Mundial.
- Estados Unidos: previsión de +1,5% (OCDE).
- Eurozona: apenas +1,0%, con Alemania en torno al +1,1%.
Economías emergentes
- Asia oriental y Pacífico: se desacelera al 4,0% en 2026.
- China: alrededor del +4,4%.
- India y Asia meridional: mantienen dinamismo, con +6,1% en 2026.
- América Latina: crecimiento plano, apenas +2,4% en 2026.
Riesgos globales
- Tensiones comerciales y aranceles (especialmente EE. UU.–China).
- Inflación persistente en servicios y energía, aunque con tendencia a moderarse.
- Conflictos geopolíticos y fenómenos climáticos extremos que pueden frenar aún más la actividad.
- Fragilidad fiscal en países con deuda elevada, que limita la capacidad de estímulo.
Prudencia bancaria y departamentos de análisis
Los departamentos de análisis de riesgo han intensificado su vigilancia:
- Se aplican criterios más estrictos en la concesión de crédito, priorizando empresas con balances sólidos.
- Se reducen operaciones en sectores vulnerables como hostelería, comercio minorista y construcción.
- Se refuerzan los sistemas de seguimiento de morosidad y provisiones para anticipar incumplimientos.
El objetivo es blindar la estabilidad del sistema financiero frente a un entorno de incertidumbre económica y creciente fragilidad empresarial.
Concursos de acreedores en aumento
El año 2025 ha traído un repunte significativo en los concursos de acreedores:
- Crecimiento del 5,5% interanual en el número de concursos.
- Microempresas y autónomos lideran el incremento, con un alza cercana al 90% en el primer trimestre, el mayor desde 2013.
- Los sectores más afectados son comercio (25%), construcción e inmobiliario (19%), industria manufacturera (14%) y hostelería (11%).
- Geográficamente, Cataluña (26%), Madrid (22%) y Comunidad Valenciana (13%) concentran la mayor parte de los procesos.
Endeudamiento empresarial y repercusión en las pymes
El endurecimiento del crédito se explica también por los niveles de endeudamiento de las empresas españolas:
- El ratio de endeudamiento de las empresas no financieras se sitúa en torno al 265% del excedente bruto de explotación, lejos del máximo histórico del 584% alcanzado en la década de 2000, pero aún elevado, según el Banco de España.
- La carga financiera por intereses ha descendido hasta el 13,7% del EBE, frente al 32% de los años más críticos, lo que refleja cierta mejora en la capacidad de pago, según Banco de España.
- Sin embargo, las pymes muestran mayor fragilidad: el endeudamiento medio se sitúa en torno al 60% de su activo total, lo que limita su margen de maniobra en un contexto de tipos altos. Indicador CEPYME 2025.
- El 40% de las pymes reconoce dificultades para acceder a financiación en condiciones competitivas. . Indicador CEPYME 2025.
Este escenario explica por qué los bancos endurecen sus criterios: aunque las grandes empresas han reducido deuda y mejorado su solvencia, las pymes siguen siendo el eslabón más débil, con mayor dependencia de financiación externa y menor capacidad de resistencia.
Morosidad creciente en pymes
La morosidad de las pymes se ha disparado por varios factores:
- Fin de las moratorias concursales y contables.
- Elevado coste financiero tras años de tipos altos.
- Dificultades para refinanciar créditos ICO avalados durante la pandemia.
Muchas empresas llegan a concurso “sin masa”, es decir, sin activos suficientes para liquidar deudas. Esto evidencia una fragilidad estructural: negocios con escasa capacidad de resistencia ante shocks económicos y restricciones de crédito.
El reto de los préstamos ICO (2026)
Durante la pandemia, el Estado desplegó las líneas ICO avaladas, que inyectaron más de 100.000 millones de euros en liquidez para sostener a empresas y autónomos.
- A día de hoy, se estima que más de 30.000 millones de euros siguen pendientes de devolución.
- El vencimiento de una parte significativa de estos préstamos llegará en 2026, lo que genera gran preocupación:
- Pymes con baja rentabilidad podrían no ser capaces de devolverlos.
- Los bancos deberán provisionar más recursos para cubrir posibles impagos.
- El riesgo de una ola de concursos de acreedores se intensifica conforme se acerque esa fecha.
Este escenario convierte a los préstamos ICO en una bomba de relojería financiera que marcará la agenda de los próximos años.
Consecuencias previstas en 2026
El año 2025 ha dejado señales claras de alerta que anticipan un 2026 crítico. No se trata solo del vencimiento de los préstamos ICO, sino de la suma de varios factores que, juntos, pueden desencadenar una crisis empresarial de gran alcance:
- Ola de concursos de acreedores
- El repunte del 5,5% en 2025 y el aumento del 90% en microempresas y autónomos anticipan un 2026 con más procesos concursales.
- Sectores como comercio, construcción y hostelería, ya debilitados, podrían sufrir un impacto especialmente intenso.
- Morosidad
- A pesar que en 2025 las pymes han reducido sus plazos de pago hasta los 80 días, el mejor registro en casi dos décadas. Una buena noticia… si no fuera porque las facturas con más de 90 días de retraso han vuelto a crecer y el esfuerzo financiero es un 71% mayor que en 2022.
- En 2026, con vencimientos acumulados y menor acceso a crédito, la morosidad podría alcanzar niveles que tensionen tanto a bancos como a proveedores.
- Endeudamiento empresarial elevado
- Aunque las grandes compañías han reducido deuda, las pymes mantienen ratios cercanos al 60% de su activo total.
- Este nivel de endeudamiento limita su capacidad de maniobra y las deja expuestas a cualquier restricción adicional de liquidez.
- Restricción de crédito bancario
- La prudencia de los bancos se traducirá en un acceso más difícil y caro al crédito.
- Esto frenará la inversión, la innovación y la capacidad de crecimiento de las empresas más pequeñas.
- Impacto en empleo y cohesión social
- Las pymes generan dos tercios del empleo en España.
- Una ola de cierres en 2026 tendría un efecto directo en el paro y en la estabilidad social, especialmente en regiones con alta concentración de microempresas.
- Presión sobre la banca y la economía
- Las entidades financieras deberán provisionar más recursos para cubrir impagos, reduciendo su margen de maniobra.
- El PIB podría desacelerarse aún más, con impacto en la recaudación fiscal y en la confianza de los mercados.
Posibles soluciones
El círculo vicioso es evidente: más morosidad → mayor prudencia bancaria → menos crédito → más concursos. Para romperlo, los expertos recomiendan:
- Reforzar los mecanismos de reestructuración extrajudicial, evitando que las empresas caigan directamente en liquidación.
- Fomentar acuerdos tempranos de refinanciación entre bancos y empresas.
- Diseñar políticas públicas que acompañen el vencimiento de los ICO en 2026, evitando un shock masivo en el tejido empresarial.
- Incentivar la diversificación de ingresos de los bancos, reduciendo su dependencia del crédito tradicional.
- Promover programas de apoyo a la digitalización y eficiencia energética de las pymes para mejorar su competitividad.
Conclusión
La situación de 2025 es solo el preludio de un 2026 que se perfila como decisivo. La prudencia bancaria protege la estabilidad, pero amenaza la supervivencia de las pymes. El vencimiento de los ICO y el elevado endeudamiento empresarial pueden convertirse en el detonante de una crisis de liquidez con consecuencias directas en empleo y crecimiento.
Ahora bien, conviene subrayar que este es un escenario pesimista, una lectura de los riesgos que se acumulan. Nadie tiene la bola de cristal y siempre cabe la esperanza de que las medidas de política económica, la resiliencia empresarial o un entorno internacional más favorable amortigüen el golpe.
El reto es claro: equilibrar la seguridad del sistema financiero con la supervivencia del tejido empresarial. La capacidad de anticipar y gestionar las consecuencias de 2026 marcará la diferencia entre una economía que resiste y una que se fractura.
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